¿En qué casos el acoso laboral se considera delito?

¿En qué casos el acoso laboral se considera delito?

El acoso laboral es una conducta que puede constituir un acto laboralmente reprobable o, si reviste especial gravedad, un delito.

No todos los supuestos de acoso laboral suponen la comisión de un delito, ya que, para ser castigada penalmente, la conducta de que se trate debe reunir determinadas notas características que vamos a analizar a continuación.

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¿En qué consiste el acoso laboral?

El acoso laboral supone la realización de una conducta que pretende producir malestar, miedo,  terror o humillación en una persona o grupo de personas con respecto a su lugar de trabajo y que afecta a la dignidad de los trabajadores.

Si se produce en forma de acoso de un superior hacia un subordinado o por parte del empresario hacia un trabajador, puede dar lugar a que el trabajador decida resolver su contrato con derecho a recibir una indemnización similar a la del despido improcedente.

Si el acoso laboral es especialmente grave, puede traspasar los límites del ámbito laboral y constituir un delito de acoso laboral. 

¿En qué consiste el delito de acoso laboral?

El delito de acoso laboral se recoge en el artículo 173.1 del Código Penal, y se incardina en el ámbito de los delitos contra la integridad moral.

Para ser delito, la conducta de acoso laboral debe reunir las notas definitorias que se contemplan en el artículo 173.1 del Código Penal, según el cual, serán castigados con la pena de prisión de 6 meses a 2 años “los que, en el ámbito de cualquier relación laboral o funcionarial y prevaliéndose de su relación de superioridad, realicen contra otro de forma reiterada actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, supongan grave acoso contra la víctima”.

Se trata, así, de un delito menos grave, en atención a la pena impuesta, que no llega a los 5 años de prisión.

Por tanto, y siguiendo también lo establecido por la jurisprudencia del Tribunal Supremo, los requisitos para que una conducta constituya delito de acoso laboral son: 

  • Realizar contra otra persona actos hostiles o humillantes, sin llegar a constituir trato degradante.
  • Que tales actos sean realizados de forma reiterada.
  • Que se ejecuten en el ámbito de cualquier relación laboral o funcionarial.
  • Que el sujeto activo se prevalga de su relación de superioridad.
  • Que tales actos tengan la caracterización de graves.

¿Qué problemas presenta el delito de acoso laboral?

Hemos visto que el acoso laboral puede constituir delito o bien una forma de incumplimiento de los deberes laborales por parte del empresario en una relación laboral, y los problemas que presenta la apreciación de una conducta como una u otra figura jurídica (del ámbito penal o laboral, respectivamente) derivan precisamente de la dificultad para determinar cuándo se cumplen los requisitos del tipo penal.

Concretamente, se plantean las siguiente cuestiones:

Actos que no supongan trato degradante

Los actos en que se materializa la conducta de acoso laboral deben ser, como mínimo, hostiles o humillantes, sin que sea necesario que se trate de un trato gravemente degradante. La frontera entre ambas situaciones no es fácil de definir.

El trato degradante está contemplado como una forma de abuso de autoridad en el Código Penal Militar, y según jurisprudencia del Tribunal Supremo, consiste en “actos que rebajen el plano de la estimación, de la reputación y de la dignidad personal o provoquen situaciones patentes de desprecio que envilezcan, deshonren o humillen al sujeto paciente con afectación de la dignidad humana”.

Añade la jurisprudencia que “los actos degradantes deben revestir un mínimo de gravedad” y crear en las víctimas “sentimientos de temor, de angustia y de inferioridad, susceptibles de humillarlas, de envilecerlas y de quebrantar, en su caso, su resistencia física o moral”.

En consecuencia, los actos constitutivos del delito de acoso laboral deben tener mayor entidad que la misma conducta no constitutiva de delito, pero sin que sea necesario llegar a constituir un trato degradante. Se entiende que la reiteración de muchos actos hostiles o humillantes por un superior en el ámbito laboral es suficiente para hablar de delito de acoso laboral.

Conducta reiterada

El Código Penal no fija un mínimo de actos superado el cual se entienda que estamos ante un delito de acoso laboral, con las dificultades añadidas que ello conlleva.

No obstante, este mismo requisito se exige para apreciar acoso laboral en su forma no delictiva, y se viene considerando que es necesario que la conducta se prolongue al menos durante unos 6 meses. 

Actos graves

Este requisito queda totalmente a expensas de lo que entienda el juez o tribunal, porque el Código Penal no establece ninguna medida de la gravedad de los actos, si bien, teniendo en cuenta que la concurrencia de este requisito puede convertir una conducta en delito, habrá que interpretarla de manera restrictiva.

Producción de un daño moral

La jurisprudencia señala que no es necesario acreditar el daño moral, porque se entiende inherente a la conducta de acoso laboral. Por otro lado, es muy complicado de probar, ya que depende de lo que la víctima pueda relatar al facultativo.

Si los daños superan la esfera moral y llegan a constituir daño psíquico o psicológico o cualquier daño a la salud, según el artículo 177 del Código Penal, los hechos se castigarán separadamente.

Si en los delitos descritos en los artículos precedentes, además del atentado a la integridad moral, se produjere lesión o daño a la vida, integridad física, salud, libertad sexual o bienes de la víctima o de un tercero, se castigarán los hechos separadamente con la pena que les corresponda por los delitos cometidos, excepto cuando aquél ya se halle especialmente castigado por la ley.

Artículo 177 del Código Penal

En cualquier caso, se trata de daños cuya existencia resulta muy difícil de probar.

¿Qué otras características debe reunir el acoso laboral?

Además de todo lo expuesto, hay que tener en cuenta la propia problemática asociada a la dificultad de saber cuándo se da realmente acoso laboral, aunque este no constituya delito:

  • No hay acoso laboral si no existe intención de acosar o de perjudicar a la persona. A veces, no se trata de acoso laboral sino de un inadecuado o disfuncional ejercicio del poder de dirección.
  • El acoso laboral tiene que consistir en una conducta reiterada. Una parte de la doctrina fija el tiempo mínimo de 6 meses para poder entender que hay acoso.
  • Se debe tratar de una conducta que objetivamente sea constitutiva de acoso. No basta con que subjetivamente el trabajador o la víctima de que se trate la considere como tal.
Isabel Moral Zamorano
Isabel Moral Zamorano

Abogada especialista en derecho penal y criminóloga. Graduada en Derecho y Criminología por la Universidad Rey Juan Carlos (2015/2020) y Máster Universitario en Acceso a la Profesión de Abogado por la Universidad Complutense (2021/2022).

Desde agosto de 2022 forma parte del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (colegiada número 137.078).

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