La libertad condicional

Libertad condicional

La libertad condicional era concebida como la última fase del cumplimiento de una condena con el objetivo de evaluar si el acusado está en condiciones de reinsertarse en la sociedad, así como un modo de beneficiar a los internos que demostraban buen comportamiento en prisión.

Sin embargo, después de la reforma del Código Penal, se configura como una modalidad de suspensión de penas de prisión, por lo que pierde su actual naturaleza de último grado penitenciario.

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Libertad condicional

La libertad condicional es entendida como la última fase de una condena, también conocida como “cuarto grado”. Esta última fase permite al condenado cumplir el resto de su condena en libertad, aunque para ello debe cumplir con regímenes de presentación, entre otros aspectos fundamentales.

La decisión sobre la libertad condicional la toma el juez de vigilancia penitenciaria.

Tipos de libertad condicional

Existen varios tipos o modalidades de libertad condicional, se destacan los siguientes:

Genérica

Es el régimen de libertad condicional que se aplica a cualquier persona que esté cumpliendo pena en prisión. Para que el juez de vigilancia penitenciaria la acuerde, la situación del penado debe cumplir cuatro requisitos básicos:

  1. Encontrarse clasificado en tercer grado.
  2. Haber cumplido, como mínimo, tres cuartas partes del tiempo de condena.
  3. Haber presentado buen comportamiento.
  4. Haber satisfecho la responsabilidad civil derivada del delito o garantizar su satisfacción futura en función de las circunstancias personales y patrimoniales del penado.

Con respecto al buen comportamiento del interno, un equipo técnico especialista será el responsable de redactar un informe con un pronóstico individualizado y en el que se especifique si el prisionero se muestra favorable a la reinserción social.

El cumplimiento de los requisitos no obliga a conceder la libertad condicional, la situación del penado es analizada por la Junta de Tratamiento y, después, es el Juez de Vigilancia Penitenciaria quien determina si aprueba o deniega la libertad condicional de dicha persona.

Por otro lado, el Juez, en caso de aprobar la libertad condicional también puede imponer a la persona ciertas normas de conductas que debe seguir de forma obligatoria porque de lo contrario será revocado el beneficio de la libertad condicional.

Tal es el caso de la prohibición de acudir a ciertos espacios públicos, prohibición de acercarse a la víctima y su entorno cercano, entre otros.

Libertad condicional privilegiada

Esta modalidad puede aplicarse a cualquier persona que esté cumpliendo pena en prisión. Implica la posibilidad de obtener la condicional en un periodo más corto de tiempo, siempre y cuando se cumplan las siguientes condiciones:

  • Encontrarse clasificado en tercer grado.
  • Haber cumplido, como mínimo, dos terceras partes del tiempo de condena,.
  • Haber presentado buen comportamiento.
  • Haber satisfecho la responsabilidad civil derivada del delito o garantizar su satisfacción futura en función de las circunstancias personales y patrimoniales del penado.
  • Haber participado en actividades laborales, culturales u ocupacionales, bien de forma continuada, bien con un aprovechamiento del que se haya derivado una modificación relevante y favorable de las circunstancias personales relacionadas con su actividad delictiva previa.

Mayores de 70 años

Otra de las figuras de la libertad condicional más conocidas es aquella enfocada a los condenados con 70 años o más.

Sin embargo, ser mayor de aquella edad no es el único requisito, además, el penado deberá estar clasificado en tercer grado y tener un pronóstico favorable de reinserción social. 

Para verificar el requisito de la edad, el interesado deberá presentar su partida de nacimiento, DNI o documento de identidad vigente en donde se pueda comprobar que tiene 70 años o más.

Enfermos

Otra de las situaciones en que también se puede disfrutar de la libertad condicional es aquella en la que el preso padece una enfermedad.

Al igual que en los casos anteriores, éste no es el único requisito. El interno debe estar clasificado en tercer grado, debe tener un informe médico reciente en el que se detalle que la enfermedad tendrá un desenlace fatal.

En este sentido, no se exige un estado agónico para ser aprobado el régimen condicional, pero sí un deterioro irremediable de la salud.

De forma adicional a lo anterior, el preso también debe presentar buena conducta y un pronóstico individualizado de su capacidad para reinsertarse en la sociedad.

Además, en este caso no es necesario que cumpla con ningún período específico de cumplimiento de la condena, como sí ocurre con la libertad condicional genérica.

Extranjeros

Finalmente, el último tipo de libertad condicional es el relativo a las personas extranjeras. En este caso, cuando un residente ilegal en España ha cometido un delito y se encuentra cumpliendo condena por el mismo, tiene la posibilidad de solicitar la condicional, siempre y cuando la cumpla en su país de origen.

La condición, en este caso, para disfrutar del cuarto grado es haber cumplido una parte considerable de su condena, por lo que se le consideraría la fase final de la misma.

Por otro lado, este tipo de libertad condicional también requiere el análisis de la Junta de Tratamiento para determinar el grado de reinserción del preso, así como que haya presentado un buen comportamiento durante el tiempo de condena.

En estos casos, al igual que en los anteriores, no es suficiente con reunir todos los requisitos porque, finalmente, será un Juez el encargado de determinar si aprueba o no la condicional, así como las condiciones específicas en caso de que la misma sea positiva.

Conclusión

En conclusión, la libertad condicional es un beneficio al cual tienen acceso algunos presos en función del tiempo de condena cumplido, del grado de clasificación penitenciaria y del comportamiento, en el caso de las condiciones genéricas.

En el supuesto de las peticiones de libertad condicional por edad o por enfermedad, también debe cumplir con otros requisitos, haciendo especial énfasis que, en el caso de las enfermedades, éstas deben ser terminales para la persona.

La libertad condicional es una forma efectiva de analizar el comportamiento de un preso en libertad, así como su compromiso por mantener un buen comportamiento a esa nueva libertad, entendiendo que, a la más mínima violación de cualquiera de las reglas impuestas por el Juez, la persona puede perder por completo dicho beneficio.

Isabel Moral Zamorano
Isabel Moral Zamorano

Abogada especialista en derecho penal y criminóloga. Graduada en Derecho y Criminología por la Universidad Rey Juan Carlos (2015/2020) y Máster Universitario en Acceso a la Profesión de Abogado por la Universidad Complutense (2021/2022).

Desde agosto de 2022 forma parte del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (colegiada número 137.078).

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