El delito de robo con fuerza en las cosas

El delito de robo con fuerza en las cosas

El empleo de la fuerza para apropiarse de cosas ajenas es el principal requisito que diferencia un delito de hurto de un delito de robo, correspondiendo al segundo una pena considerablemente superior.

El delito de robo contempla dos posibilidades: el empleo de fuerza en las cosas o el empleo de violencia o intimidación sobre las personas. En este artículo vamos a analizar el delito de robo con fuerza en las cosas. 

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¿En qué consiste el delito de robo con fuerza en las cosas?

El delito de robo con fuerza en las cosas está regulado en los artículos 237 a 241 del Código Penal, dentro del capítulo II dedicado a los robos, y como parte del título XIII, sobre los delitos contra el patrimonio y contra el orden socioeconómico.

El artículo 237 recoge la definición de robo, y diferencia entre robo con fuerza en las cosas y robo con violencia o intimidación. Según este artículo, se entiende por robo con fuerza en las cosas el apoderamiento, con ánimo de lucro, de cosas muebles ajenas empleando fuerza en las cosas para acceder o abandonar el lugar donde estas se encuentran. 

El artículo 238 establece las circunstancias que deben concurrir para que se pueda apreciar el empleo de fuerza en las cosas. Se trata de una lista tasada que debe ser interpretada de manera restrictiva.

El delito de robo con fuerza en las cosas es un delito común, ya que puede ser autor o víctima cualquier persona, y cuyo bien protegido es el patrimonio, sin límite de valor.

¿Cuáles son las condiciones para que haya delito de robo con fuerza en las cosas?

Para que se considere que existe robo con fuerza en las cosas, deben concurrir los siguientes elementos:

Apoderamiento de cosas muebles

Esta es una nota característica que el delito de robo tiene en común con el delito de hurto. No hay robo si el autor de los hechos no se apropia de cosas muebles. En el caso de bienes inmuebles, se trataría de un delito diferente.

El diccionario panhispánico del español jurídico define la cosa mueble como “objeto material del mundo exterior, evaluable económicamente y susceptible de apoderamiento y desplazamiento”. Las energías o los gases y fluidos solo se consideran muebles si van envasados. Los animales son cosas muebles a efectos jurídicos.

Otros ejemplos de cosas muebles son el mobiliario, las obras de arte, los vehículos, los aparatos electrónicos, las joyas, el dinero o los libros, entre otros.

Según la doctrina, los objetos susceptibles de robo deben ser corporales, muebles, ajenos y susceptibles de apropiación y de apreciación pecuniaria. 

Ajenidad

El artículo 237 habla de cosas muebles ajenas. Parece una característica fácil de entender, pero hay numerosa jurisprudencia al respecto tratando de discernir si en algunos casos se cumple el requisito de ajenidad o no, por ejemplo, cuando se trata de bienes tratados como residuos y depositados en algún centro para su reciclaje.

Si se trata de cosas propias, ya no estamos ante este delito, aunque puede constituir otro diferente, como en el caso de hurto de cosas propias, del artículo 236.

Ánimo de lucro

Es necesario que exista ánimo de lucro para entender que hay robo. Si se dan los demás requisitos, pero el autor de los hechos no busca obtener un beneficio o provecho de lo robado, no hay robo con fuerza en las cosas.

Empleo de fuerza

El artículo 238 aclara cuándo se entiende que concurre este requisito. El artículo 237, por su parte, se limita a exigir que haya empleo de la fuerza, y se apreciará esta circunstancia tanto si la fuerza se emplea para acceder al objeto robado, como si se utiliza para abandonar el lugar de los hechos. 

Conforme al artículo 238, para que haya robo con fuerza en las cosas, el robo debe realizarse concurriendo alguna de las siguientes circunstancias: 

  • Escalamiento: el sentido jurídico que se le da al escalamiento no es el gramatical. La jurisprudencia entiende actualmente que hay escalamiento cuando el acceso requiere cierta destreza o esfuerzo, y salvar una altura de entre 1’5 y 2 metros si se trata de un muro, o 2 metros si es una valla o ventana, excluyendo ventanas situadas en plantas bajas de viviendas o establecimientos, siempre que no sean forzadas (sentencia del Tribunal Supremo número 898/2022 de 16 de noviembre). Por tanto, si se salta un muro de 1 metro de altura no se considera escalamiento, por entenderse que no está destinado a salvaguardar la propiedad.
  • Rompimiento de pared, techo o suelo, o fractura de puerta o ventana: esta circunstancia se conoce como fractura externa, y es la que se emplea para acceder al lugar de los hechos o para abandonarlo.
  • Fractura de armarios, arcas u otra clase de muebles u objetos cerrados o sellados, o forzamiento de sus cerraduras o descubrimiento de sus claves para sustraer su contenido, sea en el lugar del robo fuera del mismo: aquí se contempla la fractura interna, que es la que se realiza para acceder al objeto. Se requiere cierto nivel de esfuerzo humano para poder acceder a un objeto que se encuentra protegido por algún tipo de sellamiento o cerramiento.
  • Uso de llaves falsas. El artículo 239 aclara qué se entiende por llave falsa: ganzúas u otros instrumentos análogos, llaves legítimas perdidas por el propietario u obtenidas por un medio castigado penalmente, o cualquier otra que no sea destinada por el propietario para abrir la cerradura. Se incluyen en la definición de llave las tarjetas (magnéticas o perforadas), los mandos o instrumentos de apertura a distancia y los instrumentos similares.
  • Inutilización de sistemas específicos de alarma o guarda: como se ve, no es necesario aplicar la fuerza propiamente dicha para acceder al objeto, ya que basta con que se burlen los sistemas de protección que haya dispuesto el propietario o poseedor del objeto.

¿Cómo se castiga el delito de robo con fuerza en las cosas?

La pena prevista para el delito de robo con fuerza en las cosas es la de prisión de 1 a 3 años. Se trata, por tanto, de un delito menos grave.

No obstante, se contempla una pena agravada, de prisión de 2 a 5 años, para el caso de que concurra alguna de las circunstancias agravantes para el delito de hurto, previstas en el artículo 235.

Estas circunstancias se refieren a si se trata de bienes especialmente valiosos o necesarios, o útiles para la comunidad, si se causa un perjuicio de especial consideración, si se perjudica especialmente a la víctima o se abusa de su desamparo, si hay reincidencia, si se utiliza a menores de 16 años o si se pertenece a una organización criminal.

Otras circunstancias agravantes para el delito de robo con fuerza en las cosas

Además, se prevé también la pena agravada de prisión de 2 a 5 años para el supuesto de que el robo se haya cometido en casa habitada, edificio o local abierto al público, aunque, en este último caso, haya sido fuera del horario de apertura.

La pena se agrava aún más, llegando a la prisión de 2 a 6 años, cuando además de haberse cometido en un espacio habitado o abierto al público se dé alguna de estas circunstancias:

  • Los hechos revistan especial gravedad, en función de la forma de comisión del delito y de los perjuicios ocasionados.
  • Concurra alguna de las circunstancias agravantes del artículo 235.
Arturo González Pascual
Arturo González Pascual

Socio fundador de Dexia Abogados, abogado especialista en derecho penal y miembro del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (colegiado número 91.186).

Licenciado en Derecho por la Universidad Carlos III de Madrid, Máster en Derecho Penal y Turno de Oficio, Máster en Derecho Penal Económico Internacional y curso de especialista en Compliance Penal.

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