El delito de desacato a la autoridad en el Código Penal

Delito de desacato a la autoridad

En un primer acercamiento sobre el delito de desacato a la autoridad, hay que decir que esta denominación de delito de desacato ya no existe en nuestro Código Penal actual.

Otra cosa diferente es que su esencia ha perdurado y su significado y extensión se puede entender que se recogen en otros delitos, como el de calumnias, injurias, desobediencia a la autoridad, etc.

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El concepto básico

En muchos ordenamientos jurídicos, el desacato es un delito que tiene lugar cuando se insulta o amenaza a una autoridad, administrativa o judicial o del ámbito que sea, en el ejercicio de sus funciones.

También se comete desacato cuando se desobedece a una orden o instrucción concreta de dicha autoridad, o se calumnia o injuria a sus funcionarios. Se puede cometer de palabra o por escrito.

Trayectoria

Como hemos indicado, el delito de desacato se recogía en el Código Penal de 1973, y tuvo su vigencia en el ordenamiento jurídico español hasta 1995. Realmente su esencia no era un ataque al honor de determinada persona, aunque fuera funcionario público. Más bien se trataba de un ataque a la autoridad que esa persona representaba, mientras estaba ejerciendo sus funciones.

El artículo 240 del mencionado Código Penal de 1973, recogía el delito de desacato de esta forma:

"Cometen desacato los que, hallándose un Ministro o una Autoridad en el ejercicio de sus funciones o con ocasión de ellas, los calumniaren, injuriaren, insultaren o amenazaren de hecho o de palabra, en su presencia o en escrito que les dirijan. Si la calumnia, la injuria, el insulto o la amenaza fueren graves, se impondrán las penas de prisión menor y multa de 100.000 a 500.000 pesetas, y si no lo fueren, las de arresto mayor y multa de 100.000 a 200.000 pesetas."

¿Por qué desapareció el delito de desacato como tal?

La progresiva democratización de la vida política en España y la extensión y desarrollo del principio de igualdad de la totalidad de los ciudadanos ante la ley, fueron aportando argumentos continuos, contrarios al delito de desacato.

Realmente en los últimos años previos a 1995, año de promulgación del Código Penal actual, desde la Jurisprudencia ya no se aplicaba el delito de desacato de forma genérica ni en muchos casos. Con la reforma jurídica del 95 y el nuevo Código, este delito se fue integrando en otros que se recogían en la nueva compilación jurídica, como es el caso de los delitos de injuria y calumnia.

El delito de desacato en la actualidad

Se trata de una forma de delito encuadrado en los delitos contra la seguridad del estado. El desacato se comete, como hemos estado viendo, cuando una persona se halla ante un funcionario o autoridad del estado en el ejercicio de sus funciones, y los calumnien, injurien, insulten o amenacen, bien sea de hecho o de palabra. También puede ser por escrito.

En cuanto al grado de las penas por el delito, si la calumnia, injuria, amenaza o insulto fueran consideradas graves, las penas impuestas serían de prisión menor y multa, si no lo fueren, de arresto mayor y multa.

¿A qué se considera autoridad? De una forma concreta y desde el punto de vista penal, al funcionario que por sí mismo o dentro de una corporación o Tribunal, ejerza jurisdicción propia o tenga mando, incluidos por supuesto los miembros del ministerio fiscal.

También tiene la consideración de funcionario público, en estos efectos penales, a quien por disposición legal o nombramiento también de la autoridad competente, tenga funciones públicas y participe de ellas.

Como estamos viendo, el delito de desacato se ha mantenido en el ordenamiento jurídico español, aunque sea de forma implícita, sin hacer mención expresa al término ‘desacato’, tanto en su modalidad más leve como en la más grave, es decir, si se dirige a las más altas autoridades del Estado.

Además de injurias y calumnias, en el actual Código Penal se recogen como desacato los delitos de atentado contra la autoridad, sus agentes y funcionarios públicos, y el de la resistencia y desobediencia.

Nuevo delito leve por falta de respeto a la autoridad

Este nuevo delito leve, que se introdujo en nuestro ordenamiento por la reforma del Código Penal de julio de 2015, persigue como conducta la falta de respeto y consideración debida a la autoridad. El actual artículo 556.2 del Código Penal, regula lo siguiente, dentro de los delitos cometidos contra el orden público:

2. Los que faltaren al respeto y consideración debida a la autoridad, en el ejercicio de sus funciones, serán castigados con la pena de multa de uno a tres meses.

Artículo 556.2 del Código Penal

Este delito leve por falta de respeto a la autoridad, se regula en la clase de delitos cometidos contra el orden público.

¿Quién es autoridad?

El artículo 24 del Código Penal, recoge lo siguiente:

1. A los efectos penales se reputará autoridad al que por sí solo o como miembro de alguna corporación, tribunal u órgano colegiado tenga mando o ejerza jurisdicción propia. En todo caso, tendrán la consideración de autoridad los miembros del Congreso de los Diputados, del Senado, de las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas y del Parlamento Europeo. Tendrán también la consideración de autoridad los funcionarios del Ministerio Fiscal y los Fiscales de la Fiscalía Europea.

2. Se considerará funcionario público todo el que por disposición inmediata de la Ley o por elección o por nombramiento de autoridad competente participe en el ejercicio de funciones públicas.

Artículo 24 del Código Penal

¿Qué ocurre con la pena de multa?

Si la persona que ha sido condenada a la multa no pagara, bien sea de forma voluntaria o en la vía de apremio, la multa que se impuso en sentencia, estará sujeta a pena subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas diarias no pagadas. Esta privación de libertad podrá cumplirse mediante arresto domiciliario.

Diferencias entre el delito de desobediencia y de resistencia

Aunque la frontera que diferencia la desobediencia grave a la autoridad y el delito de resistencia es una línea delgada, realmente se trata de dos cuestiones diferentes. Incluso en mucha casuística sucede, en la práctica, que ambos tipos delictivos se producen a la vez.

  • El delito de resistencia implica una conducta con el uso de la fuerza física, incluso con oposición o movimientos agresivos corporales, para impedir que se cumpla la orden de la autoridad.
  • Por otro lado, en el delito de desobediencia grave no se produce tan postura agresiva por el presunto culpable, pero sí una oposición insistente para obedecer.
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