Clasificación de los delitos en el derecho penal español

Clases de delitos

Son delitos las infracciones penales que consisten en una acción o conducta típica, antijurídica y culpable y, como consecuencia, normalmente punible.

A partir de ahí, existen diversas clasificaciones de los delitos que tienen relevancia a la hora de determinar su naturaleza y definir el alcance del castigo penal que les corresponde, ya que, en ocasiones, no es fácil identificar cómo y cuándo se entiende realizada la conducta tipificada.

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¿Qué clasificación de los delitos establece el Código Penal?

A tenor de la literalidad del propio Código Penal, podemos realizar una primera clasificación de los delitos de acuerdo con varios criterios:

Según la intención del agente

El artículo 10 del Código Penal comienza haciendo una distinción entre delitos dolosos y delitos imprudentes.

  • Son delitos dolosos aquellos en los que concurre la intención del autor, entendida como la combinación de dos elementos: conocimiento del peligro que se deriva de la conducta realizada (elemento cognitivo) y voluntad de realizar la acción y obtener el resultado (elemento volitivo). Además, hay distintos tipos de dolo, según cómo se combinen ambos elementos.
  • Son delitos imprudentes aquellos en los que el autor actúa sin emplear el cuidado o diligencia debida que le permita prever y evitar las consecuencias lesivas de la acción. Sólo se podrá castigar un delito imprudente cuando esta modalidad (la imprudencia) esté prevista en el Código Penal para ese concreto delito.

Según la forma de comisión

El artículo 11 continúa diferenciando los delitos según el resultado que se exija en el tipo penal:

  • Delitos de resultado: cuando la acción punible consiste en la producción de un resultado, como ocurre con el homicidio.
  • Delitos de mera actividad: cuando se castiga la mera realización de una conducta, aunque no se haya producido aún ningún resultado lesivo. Es delito de mera actividad el allanamiento de morada o la conducción bajo los efectos del alcohol, por ejemplo.

Además, según cómo se realice la conducta, los delitos pueden ser:

  • De acción: se castiga la realización positiva de una conducta, como en el caso del robo, por ejemplo.
  • De omisión: se sanciona la falta de realización de una conducta, el dejar de hacer algo que el ordenamiento considera debido. Por ejemplo, el Código Penal castiga la omisión del deber de socorro.

Atendiendo a ambos criterios, también se puede diferenciar entre el delito que consiste en realizar la conducta completa o en la que o bien no se produce el resultado o la conducta se realiza de forma parcial:

  • Delito en grado de tentativa: cuando el autor realiza parte o todos los elementos de la conducta penal, pero el resultado no se produce por causas ajenas a su voluntad.
  • Delito consumado: cuando se llevan a cabo todos los actos previstos en el tipo penal para considerar completa la conducta delictiva y, además, se produce el resultado.

Según su gravedad

El artículo 13 clasifica los delitos de acuerdo con su gravedad, lo que se determina atendiendo a la pena prevista para cada delito.

  • Delitos graves: los delitos a los que el Código Penal reserva penas graves.
  • Delitos menos graves: delitos a los que les está reservada una pena menos grave.
  • Delitos leves: antes llamados faltas, actualmente son delitos para los que el Código Penal reserva penas leves. No son muchos, ya que, de acuerdo con el principio de intervención mínima, el nuevo Código Penal optó por derivar las conductas constitutivas de falta al sistema de sanciones administrativas y civiles, reservando el castigo penal solo a las más reprobables.

Cuando para un mismo delito están previstas penas que pueden considerarse graves y menos graves, se entenderá que se trata de un delito grave. Si la pena puede considerarse a la vez como leve y menos grave, el delito se considerará leve.

Según el bien jurídico protegido

En la parte especial del Código Penal, se separan los delitos por grupos según el bien jurídico que resulte atacado con la conducta. De acuerdo con este criterio, los delitos pueden ser:

Según su perseguibilidad

El Código Penal también menciona algunas diferencias entre delitos según la forma de perseguirlos, pero de forma implícita, ya que no existe una clasificación expresa de los delitos según este criterio. 

En función de cómo se inicien las actuaciones para su averiguación y enjuiciamiento, los delitos pueden ser: públicos, semipúblicos o privados.

  • Delitos públicos: cuando lesionan bienes que afectan a la sociedad en su conjunto y, como consecuencia, pueden ser perseguidos a raíz de la denuncia de cualquier ciudadano o de oficio. El perdón del ofendido no tiene ningún efecto.
  • Delitos semipúblicos o semiprivados: afectan en primer lugar a un bien privado o del ámbito de una persona, pero tiene consecuencias también sobre el conjunto de la sociedad, por lo que existe interés público en perseguirlos. No obstante, solo pueden perseguirse si media denuncia de la persona agraviada. En estos casos, el perdón del ofendido a veces puede extinguir la acción penal.
  • Delitos privados: afectan al ámbito privado de la persona y solo se pueden perseguir si existe querella del ofendido y, por tanto, si este se constituye en acusación del proceso penal. El perdón del agraviado extingue la acción penal. Solo son delitos privados las injurias y calumnias.

Otras clasificaciones de los delitos

Además de todas las clasificaciones mencionadas, que pueden deducirse de la propia redacción del Código Penal, existen otras que se intuyen, más bien, y que también tienen relevancia a la hora de diferenciar los delitos y analizar sus consecuencias:

Según las características del autor

Hay delitos que pueden cometerse por cualquier persona y otros que no, además de algunas figuras que permiten las dos opciones:

  • Delitos comunes: no se exigen características especiales en el autor de los hechos, por lo que pueden ser cometidos por cualquier persona.
  • Delitos especiales: el autor debe reunir unas determinadas condiciones, que pueden venir definidas por el parentesco o la relación con la víctima, el cargo laboral que ocupe, etc. Dentro de este grupo existen los delitos especiales propios, para los que no se prevé un delito común equivalente (como la prevaricación), y los delitos especiales impropios, que son la versión agravada y específica de un delito común.

Según la forma de afectar al bien jurídico

También se pueden clasificar según cuántos bienes jurídicos resultan afectados:

  • Delitos uniofensivos: se trata de delitos simples o delitos en un solo acto, que solo atentan contra un bien jurídico, como las injurias.
  • Delitos pluriofensivos: cuando se atacan varios bienes jurídicos en el mismo acto, como en el caso del robo en casa habitada.

Según el modo en que se lesiona el bien jurídico:

  • Delitos instantáneos: cuando se consuman con la realización de un acto, desde el primer momento. Por ejemplo, el delito de robo.
  • Delitos permanentes: cuando continúan en el tiempo y la lesión del bien jurídico se realiza en forma de situación duradera, como ocurre con el delito de detención ilegal.

Según cómo se concreta el resultado:

  • Delitos de lesión: la conducta antijurídica supone la lesión efectiva del bien jurídico. El homicidio es un delito de lesión.
  • Delitos de peligro: se castiga la creación de una situación peligrosa, sin necesidad de que se produzca un resultado lesivo, como en el caso de la conducción temeraria. El peligro puede ser abstracto, cuando no está definido, o concreto, cuando se pone en claro peligro el bien jurídico y se puede definir desde el principio en qué va a consistir el resultado lesivo.
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