La atenuante de embriaguez o de intoxicación etílica en el derecho penal

Atenuante de embriaguez o intoxicación etílica

Cometer un delito con las facultades intelectivas y volitivas afectadas por el consumo de alcohol puede dar lugar a diversas situaciones en función del grado de intoxicación etílica que concurra, y todas ellas tienen como consecuencia la rebaja del castigo penal.

Sin embargo, no es fácil determinar cuándo esta circunstancia puede dar lugar a eximir de responsabilidad al autor del delito y cuándo actúa solamente atenuando la pena. 

En este artículo vamos a analizar los distintos supuestos que se pueden derivar de la apreciación de embriaguez relacionada con la comisión del delito.

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¿Qué se entiende por embriaguez y cómo afecta a la responsabilidad penal?

La embriaguez se identifica con la intoxicación etílica, y supone que la persona ebria se encuentra bajo los efectos del alcohol y tiene mermadas sus capacidades de entendimiento y voluntad. 

Por ese motivo, la embriaguez se contempla como una circunstancia modificativa de la responsabilidad penal, en este caso atenuante, y puede incluso llegar a eximir de toda culpa a la persona que actúa gravemente afectada por ella.

Después de las versiones anteriores de nuestro Código Penal, en las que se contemplaba la embriaguez ocasional como única forma posible de atenuar la responsabilidad criminal, probablemente con la intención de castigar moralmente la embriaguez habitual, la actual regulación es bastante más objetiva y alejada de consideraciones morales, y recoge distintos grados y formas de intoxicación etílica a la hora de determinar la responsabilidad del sujeto en el hecho delictivo.

Así, el artículo 20.2.º establece el supuesto de eximente completa de embriaguez, que se debe tomar como base para determinar el alcance de las posibles atenuantes aplicables por este motivo.

Están exentos de responsabilidad criminal:

(...)

2.º El que al tiempo de cometer la infracción penal se halle en estado de intoxicación plena por el consumo de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas u otras que produzcan efectos análogos, siempre que no haya sido buscado con el propósito de cometerla o no se hubiese previsto o debido prever su comisión, o se halle bajo la influencia de un síndrome de abstinencia, a causa de su dependencia de tales sustancias, que le impida comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión.

Artículo 20.2.º del Código Penal

Por su parte, el artículo 21 establece las posibles atenuantes de la responsabilidad penal, entre ellas:

  • La llamada eximente incompleta (artículo 21.1.ª), a la que le corresponde un tratamiento diferente al resto de circunstancias atenuantes: “Las causas expresadas en el capítulo anterior, cuando no concurrieren todos los requisitos necesarios para eximir de responsabilidad en sus respectivos casos”.
  • La atenuante de grave adicción (artículo 21.2.ª): “La de actuar el culpable a causa de su grave adicción a las sustancias mencionadas en el número 2.º del artículo anterior” (refiriéndose a la eximente completa de embriaguez o intoxicación por sustancias).
  • La atenuante analógica (artículo 21.7.ª): “Cualquier otra circunstancia de análoga significación que las anteriores”.

En consecuencia, según cuál sea el grado de embriaguez y cómo afecte al comportamiento de la persona, y según cuáles sean las circunstancias que concurran en la comisión del delito, se minorará la pena en virtud de la aplicación de una u otra atenuante. 

A continuación, vamos a ver cuáles son los requisitos exigidos para poder apreciar la concurrencia de cada una de ellas.

¿En qué consiste la eximente completa de embriaguez o intoxicación etílica?

Dejando claro que en este caso no se trata de una circunstancia atenuante, sino de una eximente, no podemos evitar su análisis, ya que es el punto de partida para entender la aplicación de las distintas atenuantes con base en la embriaguez.

A tenor de lo que establece el artículo 20.1.º, existe la eximente completa de embriaguez:

  • Cuando, al tiempo de cometer el delito, el autor de los hechos se halle en estado de intoxicación plena por el consumo de alcohol, siempre que no haya sido buscado con el propósito de cometerlo o no se hubiese previsto o debido prever su comisión, o se halle bajo la influencia de un síndrome de abstinencia, que le impida comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión.

Como consecuencia, las claves para poder apreciar la eximente completa son: 

  1. Encontrarse en estado de embriaguez o intoxicación etílica en el momento de cometer el delito o bajo el síndrome de abstinencia. 
  2. Que, en caso de intoxicación, esta sea plena.
  3. Que su estado le impida comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión, es decir, que altere su capacidad de conocimiento y de voluntad. 
  4. Que el estado de embriaguez no haya sido buscado con la intención de cometer el delito, y que tampoco se hubiese podido o debido prever. Por tanto, que no haya dolo directo, dolo eventual ni imprudencia en el hecho de buscar la embriaguez.

Hay que tener en cuenta que la circunstancia de embriaguez no opera de manera automática como eximente, sino que hay que probar que se cumplen todos los requisitos exigidos por el artículo. Así, puede haber estado de embriaguez pero que no afecte al sujeto hasta tal punto que pierda sus capacidades intelectivas o volitivas. O que ese estado de falta de conocimiento y voluntad no se diera en el momento mismo de la realización de los hechos, o que la intoxicación etílica no pueda considerarse plena.

Para ello, habrá que aportar pruebas que demuestren todos esos extremos, lo que suele hacerse por medio de testigos, de declaraciones de la propia policía que detiene al sujeto o por declaraciones de la propia víctima, unidas a una prueba posterior de detección de alcohol en sangre, que permita inferir el estado del sujeto en el momento de la comisión del delito.

¿Cuándo hay atenuante de embriaguez o intoxicación etílica?

Puede ocurrir que exista un estado de embriaguez pero no se den todos los elementos necesarios para poder apreciar la eximente completa, por ejemplo porque el grado de embriaguez no permita concluir que existe una intoxicación plena.

En esos casos, tal y como afirma el Tribunal Supremo en su sentencia número 488/2020 de 1 de octubre, es posible entender que concurre alguna de las circunstancias atenuantes del artículo 21 del Código Penal:

Eximente incompleta por embriaguez o intoxicación etílica

La eximente incompleta es una circunstancia atenuante cualificada por concurrir el presupuesto básico o requisito esencial, pero faltar algún otro requisito no esencial.

La dificultad en este caso estriba en saber cuáles son los requisitos esenciales de la eximente completa, cuya falta supone no poder apreciar ninguna atenuante, y cuáles los no esenciales, cuya falta permite apreciar una eximente incompleta.

Si atendemos a las conclusiones de la jurisprudencia y la doctrina, podemos entender que el grado de embriaguez total es el requisito no esencial, y que, por tanto, los distintos grados de embriaguez dan lugar a distintas atenuantes.

Así, en palabras del Tribunal Supremo en la citada sentencia, “cuando la intoxicación no es plena, pero la perturbación es muy importante, sin llegar a anular la mencionada capacidad de comprensión o de actuación conforme a ella, la embriaguez dará lugar a una eximente incompleta del artículo 21.1.º en relación con el 20. 2.º del Código Penal”.

Por concurrencia de la eximente incompleta, “los jueces o tribunales impondrán la pena inferior en uno o dos grados a la señalada por la ley, atendidos el número y la entidad de los requisitos que falten o concurran, y las circunstancias personales de su autor, sin perjuicio de la aplicación del artículo 66” (artículo 68 del Código Penal). Esto supone una importante rebaja en comparación con la que procede en caso de concurrir otra atenuante cualquiera. 

Atenuante de grave adicción al alcohol

De acuerdo con lo establecido por la misma sentencia, “los casos en los que pueda constatarse una afectación de la capacidad del sujeto debida al consumo de alcohol de menor intensidad, deberían reconducirse a la atenuante del artículo 21.2, en supuestos de grave adicción al alcohol de relevancia motivacional en relación al delito”.

El artículo 21.2 del Código Penal contempla la atenuante de actuar a causa de una grave adicción al alcohol (o a otras sustancias, que en este caso no son relevantes).

Para apreciar la atenuante, el sujeto debe haber actuado motivado por su grave adicción. Aquí no se exige que se encuentre bajo los efectos del alcohol en el momento de cometer el delito, sino que su motivación provenga de una grave adicción. Por ejemplo, se podría apreciar la atenuante en caso de cometer un robo para conseguir dinero, motivado por la necesidad de comprar más alcohol, aunque en ese momento no se dé el síndrome de abstinencia.

En caso de concurrir solo esta atenuante, los jueces y tribunales aplicarán la pena en la mitad inferior de la que fije la ley para el delito (artículo 66 del Código Penal).

Atenuante analógica por embriaguez

Por último, el artículo 21.7.º incluye la llamada atenuante analógica, o circunstancia atenuante “de análoga significación a las anteriores”, en la que se pueden subsumir todas aquellas circunstancias que no están previstas expresamente, pero que se pueden equiparar de alguna manera a alguna ya contemplada.

Citando de nuevo la misma sentencia del Tribunal Supremo, “los casos en los que pueda constatarse una afectación de la capacidad del sujeto debida al consumo de alcohol de menor intensidad, deberían reconducirse a la atenuante [...] analógica del artículo 21.7ª, pues no es imaginable que la voluntad legislativa de 1995 haya sido negar todo efecto atenuatorio de la responsabilidad penal a una situación que supone un mayor o menor aminoramiento de la imputabilidad, cuando es evidente que existe analogía [...]”.

Por tanto, se podrá apreciar la atenuante analógica si se puede probar que la ingesta de alcohol alteró las facultades del sujeto en el momento de los hechos, sin llegar a situarlo en un estado de intoxicación plena. 

La pena, en caso de concurrir solo esta atenuante, se aplicará en la mitad inferior de la que fije la ley para el delito (artículo 66 del Código Penal).

Conclusión

Los diferentes grados de embriaguez que concurran en la comisión del delito, o bien que influyan de alguna manera en él, pueden dar lugar a distintas circunstancias eximentes o atenuantes, siempre que se cumplan los demás requisitos exigidos para cada caso:

  • Si se da una intoxicación plena, se podrá apreciar eximente completa.
  • Si se da cierta alteración de las facultades intelectivas y volitivas, se podrá apreciar la atenuante analógica.
  • Si se da una perturbación de mayor intensidad que alcanza el nivel de fuerte intoxicación, sin llegar a la intoxicación plena, se podrá apreciar la eximente incompleta.

Por otro lado, si el sujeto actúa motivado por su grave adicción al alcohol, se podrá apreciar la atenuante de grave adicción.

Arturo González Pascual
Arturo González Pascual

Socio fundador de Dexia Abogados, abogado especialista en derecho penal y miembro del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (colegiado número 91.186).

Licenciado en Derecho por la Universidad Carlos III de Madrid, Máster en Derecho Penal y Turno de Oficio, Máster en Derecho Penal Económico Internacional y curso de especialista en Compliance Penal.

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